En referencia a nota sobre la Salud en Valle María...
Nos dice el lector:
" Cuando el capricho, el autoritarismo y sobretodo la ignorancia más extrema, llegan al gobierno de una sociedad que está aprendiendo a usar la democracia como sistema, nos encontramos con conceptos que podríamos catalogar de "novedosos". Pero sería más apropiado denominarlos "absurdos".
Hay un evidente error conceptual que llega al extremo de lo ridículo. Las definiciones de manual que utilizan algunos gobernantes se desvanecen cuando se chocan con la realidad cotidiana. Esto en parte, demuestra por qué, la salud de los ciudadanos debe ser fomentada por el estrato administrativo mas próximo a lo sociedad, es decir, por la municipalidad. No hace falta ser un genio para darse cuenta que el auténtico garante de la salud de la sociedad es el poder ejecutivo municipal por más que algún ingenuo idealista haya dicho que esta función le corresponde a la provincia.
La provincia desconoce por completo los problemas de sociedades como la de Valle María, lo cual no debería sorprendernos; alarmante resulta que esto mismo ocurra con los actuales encargados del poder ejecutivo municipal.La burocracia se instala cuando el recorrido entre la sociedad y la administración de servicios se vuelve demasiado largo, y a esto tienden municipios como el nuestro cuando los actos de gobierno apuntan a liberar de responsabilidades a quienes se desarrollan dentro de los marcos de la función pública.
Dicho vulgarmente, intentan “lavarse las manos”. Por otro lado, en este caso en particular resulta un despropósito que los gobernantes de Valle María, menosprecien y rechacen los beneficios que a la sociedad le traería un centro de salud con administración municipal.
Considerando el incremento en los gastos que la gestión actual ha generado en materia política, es absurdo que no pueda hacerse cargo de un centro de salud, que es una NECESIDAD BÁSICA; irónico resulta que no sea percibido como una necesidad tan básica como el nombramiento de dos secretarios, particularmente el secretario de gobierno, que en definitiva, nadie sabe a ciencia cierta cual es la función que desempeña.
Sería necesario que algunos gobernantes aprendices suelten el manual y salgan a la calle; que dejen de hablar en teoría y de figurar en reuniones de eruditos, porque (pese a lo que desean parecer) no dejarán de ser completos ignorantes mientras no pisen el barro.
Saludos, el sitio está muy bueno.